Vivimos en un mundo en constante cambio, inmersos en profundas incertidumbres sobre el futuro y el papel que podemos cumplir dentro del esquema general de la sociedad. Los continuos cambios en los sistemas educativos han centralizado la formación de los estudiantes, únicamente, en las asignaturas “troncales” como matemáticas, física, lengua o idiomas, olvidando otros aspectos esenciales de la formación del alumno. El desarrollo completo del niño y el joven necesita mucho más que un buen nivel de conocimientos, notas sobresalientes y más especializaciones. Los sistemas de formación deben adaptarse igualmente para comprender las nuevas necesidades y prioridades. No se trata de acumular conocimientos sino de utilizar los que tenemos de la forma más efectiva posible.

Si queremos que se abra una nueva oportunidad de futuro para los jóvenes, es necesario que las organizaciones e instituciones educativas alienten el aprendizaje de nuevas habilidades como las técnicas de Comunicación, la Inteligencia Emocional o el Liderazgo, como la mejor manera de potenciar el crecimiento de los jóvenes. Las estrategias educativas que hemos conocido hasta el momento se apoyan en estructuras que finalmente han llegado a agotar sus propios recursos, generando un ambiente desmotivante en el que las personas persiguen sus propios objetivos sin comprometerse. Los cambios sociales, las nuevas formas de relación empresarial y los cambios laborales en el plano internacional necesitan nuevos esquemas que generen una nueva visión.

Más que una letra

Los profesionales del mañana todavía llevan pantalones cortos, leen tebeos y creen en el Ratoncito Pérez… al mismo tiempo que manejan tablets y se comunican con soltura en las Redes. Dependerá de la formación que les demos, del sistema educativo en el que se formen y de los valores que se les inculquen, que ellos sean capaces de trazar las nuevas rutas del trabajo futuro. El progreso tecnológico y los constantes cambios sociales y de relación entre las personas y los países requieren también una transformación en la perspectiva de la formación desde los primeros niveles. Al formar a los nuevos profesionales para los nuevos retos del mañana, lejos de crisis y angustias, buscamos personas capaces de competir sin destruir y que sepan luchar por sus objetivos de forma flexible y adaptativa, que valoren las relaciones personales y formen parte de un equipo que aúna conocimientos y experiencias. Se trata de hacer bien las cosas esenciales.

Lo más adecuado sería que la formación que se imparte a los jóvenes enseñe a reconocer la necesidad de innovar, a ver las cosas desde otro ángulo, a conocer e identificar sus propios sentimientos en los demás y a centrarse en el potencial de la creatividad y la mejora continua. Estamos acostumbrados a la visión de una vida profesional o académica como una actividad alienante en la que se pierde el contacto con uno mismo centrado únicamente en los objetivos a conseguir. El individualismo y la competencia por encima de todo ya no son un marco adecuado para el crecimiento de los futuros profesionales. Atrás quedaron los jóvenes J.A.S.P., la sacrificada “Generación X” y la pragmática “Generación Y”, los jóvenes actuales entrarían en la “Generación Z” nacidos poco antes del final de milenio.

Acostumbrados al manejo de la última tecnología y a la interacción social a través de los medios virtuales. Los jóvenes “iGen” esperan resultados inmediatos a la velocidad de miles de Terabytes y no conciben mayor conocimiento que el que se obtiene a través de Internet, muestran fuertes opiniones sobre cualquier tema, son profundamente individualistas pero no introspectivos, les gusta la novedad pero no quieren esforzarse para ser creativos, no se sienten cómodos hablando en público y prefieren chatear. Sin embargo, estos niños y jóvenes representan más que una letra en el agotado abecedario y depende de nosotros que aprendan a observar las cosas de una forma global, ver los patrones del cambio que permiten planificar a largo plazo y no sólo encontrar soluciones a problemas inmediatos. Crear el marco de desarrollo del futuro, en vez de responder ante los problemas que estimulan el presente.

Aprender y desarrollarse

El marco social y profesional del futuro, de hoy mismo en realidad, ha creado nuevas necesidades que exigen nuevos conocimientos, una conciencia más profunda de lo que hay que saber y dominar. El progreso tecnológico y los constantes cambios sociales y de relación entre las personas y los países requieren también una transformación en la perspectiva de la formación desde los primeros niveles.

El aprendizaje y desarrollo de nuevas habilidades puede ser muy laborioso y esforzado. El marco de trabajo futuro requiere partir de un plano de actividad más personalizado, entrenar e impulsar nuevos conocimientos, recrearse uno a sí mismo y a su entorno a través del aprendizaje, mientras se procura el mismo compromiso en los demás. Este proceso de reinvención puede resultar más difícil cuanto más avanzado se encuentra la persona en su camino profesional, pero si incorporamos estos conocimientos y habilidades desde el primer ciclo de educación, lo que se persigue dejará de ser un sueño. Potenciar la creatividad, el trabajo en equipo, la conciencia empática, la comunicación efectiva. Eliminar las barreras de entendimiento y aprender a ser mejores personas y profesionales no es tarea de dos días, pero es posible. Sin embargo, será tanto más difícil cuanto más tarde admitamos esta necesidad.

La formación en liderazgo le proporciona al joven un nuevo ángulo desde el cual observar las cosas de manera global, ver los patrones que le permitan planificar a largo plazo y no sólo encontrar soluciones a problemas inmediatos. Crear el marco de desarrollo del futuro, en vez de responder ante los problemas que estimulan el presente. Si animamos a nuestros jóvenes a abandonar el papel pasivo, a salir del ámbito de comodidad que les limita a seguir la estela de los que van delante, les estaremos preparando para poder elegir y les damos mejores herramientas para trazar su futuro… y el nuestro. Quizás pensemos que es pronto para llenarles la cabeza de algo más que matemáticas, física o literatura, pero al beneficiarse de programas que incidan sobre otro tipo de aspectos como la “Formación en Habilidades Directivas” o la “Comunicación Efectiva” les ayudamos a ser mejores personas al mismo tiempo que más efectivos.

¡Mañana puede ser un gran día… si empezamos hoy a trabajar!

3 respuestas a Mañana puede ser un gran día
  1. Genial el artículo me parece excelente
    Agustin

  2. Muy interesante el artículo. Una buena invitación a querer saber más.


[parte superior]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

23Dic 2014

Vivimos en sociedad, somos tecnológicamente dependientes y nuestra capacidad de innovación en elementos que facilitan nuestra vida, parece inagotable. Sin embargo, esta evolución también viene acompañada del riesgo de que la persona se aísle del resto, se considere excesivamente autosuficiente y se debilite su capacidad de colaboración. Al mismo tiempo, esto invita a focalizar aún […]

28Oct 2014

Inmersos en el nuevo curso, ya casi olvidado el verano, los estudiantes siguen aferrándose cada fin de semana a su perdida libertad de horarios y responsabilidades. Los días se acumulan con nuevas asignaturas, conceptos de trabajo, profesores y compañeros, las dinámicas y obligaciones pierden la novedad y avanzan las rutinas de sueño y trabajo. A […]

27Ago 2014

Crear, ya sea a través de las letras que emborronan un folio, los dibujos que llenan el bloc o las notas musicales sobre el pentagrama, requiere el genio capaz de traer a la luz lo que antes no existía, pero también necesita una importante parte de ciencia, planificación y tenacidad. En muy raras ocasiones, las […]

29Jul 2014

Vivimos en un mundo en constante cambio, inmersos en profundas incertidumbres sobre el futuro y el papel que podemos cumplir dentro del esquema general de la sociedad. Los continuos cambios en los sistemas educativos han centralizado la formación de los estudiantes, únicamente, en las asignaturas “troncales” como matemáticas, física, lengua o idiomas, olvidando otros aspectos […]

  • 1
  • 2

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies